Paco Melero. Editor de la Editorial EdítaloContigo.

 

El pasado 25 de enero asistí a un encuentro con el escritor Eduardo Mendicutti. Fue en los talleres que organiza ÁMBITO CULTURAL de El Cortes Inglés, dirigidos por el escritor Javier Azpeitia, al que agradecí su invitación.

Allí, Eduardo Mendicutti nos contó algunas de las claves personales que utiliza a la hora de emprender la escritura de una nueva novela. Sobra decir que disfruté enormemente la exposición de Mendicutti que, como siempre, se expresó inteligente, desenfadado, irónico y usando de manera “traviesa” las ideas. Además, atesoraba la ventaja de que esas mismas claves ya me las había contado, tomando un café en la plaza Mayor, antes de publicar la novela de la que habló, Otra vida para vivirla contigo (Tusquets Editorial, 2013).

Estas son algunas de las interesantes cuestiones que trató:

Antes de iniciar la redacción de una nueva novela, se da unos meses de descanso. Un descanso relativo, pues va indagando en ideas, absorbiendo situaciones, calibrando la distancia que hay entre la realidad y la ficción. Luego, por fin, apuesta por una historia y se liga completamente a ella.

Para iniciar el próximo texto, nos contó que para él es imprescindible tener el título, pues ese será el ángulo desde el que escribirá. Por ejemplo, la palabra “otra”, en el título de la novela de la que habló, es fundamental para reconocer el punto de vista desde el que está concebida. Como anécdota nos contó que fue Joaquín Sabina quien le terminó de convencer de la idoneidad de ese título. De igual manera, antes de empezar a redactar ha de tener el principio y el final de la trama.

A partir de ahí se entrega a la disciplina diaria de escribir de forma planificada. Nos contó que se establece unas horas al día para trabajar en la novela, que durante esas horas no se levanta de la mesa aunque no se le ocurra nada y que, aunque un día esté completamente inspirado, al cabo del tiempo establecido corta la redacción.

A lo largo del encuentro nos contó su perspectiva de algunas cuestiones que tienen que ver con los escritores, como la imprescindible preocupación que han de tener por el lenguaje. Si a alguien que escribe no le preocupa el lenguaje (que es la herramienta primordial para escribir), será un escritor “raro”. Eso sí, la preocupación por las palabras se adapta a cualquier registro, ya sea coloquial o culto, cómico o dramático, poético o completamente impersonal. Lo importante es el matiz subjetivo que se encierra en la palabra compartida.

En cuanto a eso último, destacó la importancia que tiene que la lectura de un libro sea diferente según el lector que la lea. Lo contrario es un libro plano. Por último, dijo algo grandioso, que puede valer a todos los que están “agarrados” a la escritura:

Si escribes bien y escribes de verdad, aunque sea un pequeño texto o desde una posición pequeña, lo que has escrito tiene un valor universal.

Gracias, querido Eduardo, por tu literatura, por tu inteligencia, por compartirla… Gracias también por el agradable paseo que nos dimos hasta llegar a la sala de Ámbito Cultural.

La próxima novela de Eduardo Mendicutti, FURIAS DIVINAS, será publicada en  marzo por la Editorial Tusquets y supondrá un nuevo éxito, como todas las anteriores.