Por Paco Melero. Editor de la Editorial EdítaloContigo

Existe un momento cumbre a la hora de «palpar» si estamos o no ante una buena edición literaria. Por supuesto, esto es así también en la AUTOEDICIÓN. Ese momento, además, no pertenece ni al editor ni al escritor, a quien pertenece es al lector. Por otra parte, esa circunstancia se da cuando el lector toma el libro entre las manos y…

Es ahí cuando la persona que ha mostrado interés en la obra piensa, de forma inconsciente casi siempre, que «aquello» es bonito; independientemente del valor posterior que dé a su lectura. Por eso existe la posibilidad de buenas obras mal editadas y al revés.

Desde mi punto de vista, creo que se pueden resumir en tres los lazos que abrazan a una buena edición, convirtiéndola para siempre en un regalo para la vista, el tacto y la mente. Todo ello junto se tornará en la sensación inconsciente de… ¡Qué bonito! Es por ello que, en todos los casos, cuando tengo una prueba de imprenta de la obra los escritores que trabajan conmigo, la llevo unos días encima para enseñarla a quienes sé que son buenos lectores. Más allá del control que hace el equipo de EdítaloContigo, es el lector de a pie quien tiene LA CLAVE DE UNA BUENA EDICIÓN. Y como decía, a esta la conforma un texto bien escrito, una maquetación y diseño cuidados y una impresión que incluya buen material de producción.

La preocupación y el desvelo del editor ha de ser que cada detalle de estas tres características suceda en un resultado que haya sabido plasmar cada parte en un todo; ese todo al que el lector reaccionará con su inconsciente… ¡Qué bonito!

Animo a los escritores a interesarse en lo que significa una buena maquetación, porque es fundamental a la hora de conseguir un aspecto artístico de las obras literarias. A veces se discute mucho sobre el precio de los libros y la dificultad de venderlos, y tener una buena edición influye en ello. ¿Qué llevaría a alguien a no pagar unos veinte euros por llevarse una obra de arte a su casa? Sé que generalizar es hacer una simplificación simplista del tema, pero hay algo de verdad en esa pregunta, algo que si se extiende arropa la sensación de muchos de los lectores que visitan las librerías.

Lo mismo digo de los textos. Un editor ha de captar dónde hay una buena obra y procurar por todos los medios que se publique bien escrita. Yo tengo la experiencia (a algunos de los escritores que estén leyendo esto y editado en EdítaloContigo les sonará esta conversación) de encontrarme maravillas historias que no puedo publicar tal y como llegan los textos a la editorial. Una editorial que se desentienda de la corrección de los textos tiene más que ver con la mera impresión que con un trabajo de edición. Así mismo, un editor que vea al escritor como mero cliente tendrá mucho de empresario y poco de amor a los libros.

La complicidad y sintonía entre escritor y editor ha de traspasar la frontera estrictamente profesional,
ya que es la propEditorial Edítalocontigoia personalidad de ambos, la pasión por las obras literarias, lo que ha de plasmarse en el trabajo común de la edición.