Apreciada existencia de Alejandro Vicente Gisbert comienza de forma tímida, asomándose al lector como pidiendo permiso. Esta primera impresión desconcierta un poco porque, generalmente, nos han acostumbrado o esperamos lo contrario de un libro. Entonces es cuando el lector debe confiar en el autor y dejarse llevar por su oficio e imaginación. Por supuesto que es un desafío no exento de riesgo, pero en este caso, el riesgo se verá gratamente compensado.

Las veintisiete historias, independientes entre sí, que componen Apreciada Existencia dan vida a personajes complejos, que no se conforman con su destino, intensos y llenos de contradicciones, personajes que buscan la infelicidad para ser felices o que matan como una forma de sentir la vida. Y si algo caracteriza a todos los personajes del libro es justamente ese sentimiento de búsqueda permanente.

Pero el autor eleva la apuesta y va más allá del simple convencionalismo. Los relatos incorporan un ingrediente fantástico que enriquece y le otorga otra dimensión a la lectura. Es uno de los logros de este libro. Y eso es algo que los lectores debemos agradecer y, al mismo tiempo, valorar. Porque en definitiva la literatura se hace para sorprendernos y para transformarnos en alguna medida. Después de leer un libro ya no volvemos a ser los mismos.

Apreciada existencia también es impredecible. Por momentos se lee como un delicioso libro de fábulas, esos que nos leían o leíamos de chicos, en apariencia inocentes pero perturbadores y con una moraleja al final. La habilidad del autor para trazar en pocas líneas una o varias vidas confirma, una vez más, que no se necesitan muchas palabras para contar un buen cuento y que lo más interesante es siempre lo que se deja de contar. Sin embargo, en otros momentos pareciera que estuvieramos frente a un libro sanador, cuya misión es liberar a los personajes de sus demonios internos, de lo peor de sí, para redimirlos y dejarlos ir en paz.

Todos tenemos rincones oscuros en nuestro interior que no nos apetece airear gratuitamente, dice uno de los personajes. El libro nos termina confrontando con una pregunta inevitable: ¿Cuál es el precio que estamos dispuestos a pagar para defender y honrar nuestra apreciada existencia?

Rodrigo J. Gardella

Frankfurt, febrero de 2015