En algunas ocasiones, el «grueso de lo vivido» forma parte de la anécdota; de una anécdota detrás de la otra. Cuando así sucede… la sensación es maravillosa. Me gustaría dejar reflejado mediante palabras escritas —mi hábitat natural— que esto es exactamente lo que me ha ocurrido con la escritora Paloma Alonso desde la primera vez que hablamos por teléfono.

Una suerte de «romance literario» nos surca por el terreno de la voz cuando, por la razón que sea, los kilómetros que nos separan se ponen en camino telefónico y…

—Hola, Paco, perdona que te llame. No quiero molestar, que sé que siempre estás muy liado.
— Paloma, ya te he dicho que no molestas. Llámame siempre que quieras.
—Ya, pero yo sé que tienes mucho trabajo y no quiero entorpecer tu tiempo.
—Que no molestas, Paloma. Además, aprovecho tu llamada para salir del despacho a la terraza…
—Pues mira, Paco, que me estaba preguntando si…
—¡Anda, Paloma! No se me hubiera ocurrido a mí…
—…
—…
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—Un beso, Paco. Cuídate y no descuides tus cosas por el trabajo, ya lo sabes.
—No te preocupes, Paloma, que la vida ya me lo da a medida, afortunadamente.
—Un beso.

Y así se recomponen las sílabas habladas, formando emociones mentales que transitan cada vez más cerca: a lo alto, a lo ancho y a lo profundo.

La confianza que Paloma ha puesto en la Editorial EdítaloContigo es proporcional a la seguridad que esa misma confianza nos otorga en nuestro trabajo de edición. Ya antes de imprimir ¡Ni lo sueñes!, su magnífica y primera novela publicada en EdítaloContigo, ya quería esta escritora enviarme la segunda para publicarla. Evidentemente le dije que no, que primero viese el resultado completo de mi primer trabajo y según eso decidiese entregarme el segundo… como así ha sido.

Y en ello estoy, en manos de un «romance literario» que tantos momentos espléndidos me ofrece. La segunda novela de Paloma, ¡Aplauso!, promete estar tan bien escrita como la primera, pero además me dará la oportunidad de «seguir saliendo a la terraza» en un vaivén de preciosos momentos sin precio, con mucho valor, para un editor y para una escritora que, excelencias literarias al margen, sencillamente han sabido silabear aquello de… caerse bien.

Gracias, Paloma, por cederme una vez más tus derechos de autor de sentimientos y permitirme publicar esto.

Paco Melero. Editor de la Editorial EdítaloContigo.