Por Paco Melero. Editor de la Editorial EdítaloContigo

La edición de una obra literaria, ya sea prosa, poesía, cuento infantil o ensayo, es el resultado final de un proceso laborioso para el que se necesita una gran profesionalidad y un cierto «extra de pasión» por lo que se está haciendo. Todo ello, amalgamado en un equipo editorial que sepa coordinarse, apoyarse y complementarse alrededor de un editor que vele porque «el todo del proceso de edición», sea mucho más que la simple mezcla de las partes.

Ese es el sueño y el desvelo, la magia y la responsabilidad, la satisfacción y el esfuerzo que intentamos realizar, cada día, como si fuera el primero, en la Editorial EdítaloContigo. Una de las compensaciones más grandes que tengo como editor de esta editorial es cuando escucho, en no pocas ocasiones y de parte de los escritores que publican con nosotros, aquello de que se nos nota la ilusión que ponemos en nuestro trabajo. ¡Gracias por notarlo y gracias por compartirlo!

Me han pedido que escriba para el Blog de EdítaloContigo un pequeño esquema acerca de las dos partes o tramos más importantes en una edición. Para ello me voy a ceñir estrictamente a nuestro organigrama de trabajo en cada uno de los títulos que hemos publicado y estamos publicando en este momento:

Una vez que el manuscrito ha llegado a nosotros, se ha revisado y valorado, nos ponemos en contacto con el escritor para intercambiar impresiones. La sinceridad es fundamental, pues un manuscrito no solo ha de estar repleto de talento, sino también de ciertos aspectos técnicos de la escritura, que el autor no tiene por qué conocer; el escritor ha de tener la imaginación y el ingenio. Por eso, cuando hablo con un escritor de su manuscrito, no silencio las carencias, porque hablar de ello es el primer paso para solucionarlas. Flaco favor se le hace a un escritor, ocultando los errores de su obra, con tal de que se anime a publicarla y así nos contrate.

EDICIÓN DEL TEXTO

La lectura del manuscrito completo, seguida, se hace fundamental para conocer la totalidad de la obra; es la única manera de tener una idea global del escrito y poder, desde esa perspectiva, darle coherencia y estructura.

Se nota mucho cuando una novela, por ejemplo, ha sido corregida sobre la marcha, sin esa visión global. De esa manera, cada parte es correcta, pero no se ensambla en una obra con un estilo unitario a lo largo de toda la trama.

Tras esta revisión a fondo, que en ocasiones incluye hasta tres o cuatro lecturas distintas, se le devuelve el manuscrito al escritor, para que se cerciore de que la editorial ha entendido toda la narración y su intervención en el texto tenga el visto bueno del creador de la historia. Si en algún caso no es así, escritor y editor lo solucionan.

Esta fase dura unos meses. En las editoriales convencionales, un manuscrito puede tardar en editarse hasta un año. Es imposible publicar una obra, de una extensión media, en dos meses. Lo normal es que, si una editorial solo tarda ese tiempo significa que se ha saltado muchos pasos en el proceso de edición del texto.

Por eso siempre digo que hay que distinguir entre EDITAR Y PUBLICAR un libro, son cosas distintas y complementarias.

 

PROCESO DE MAQUETACIÓN Y DISEÑO

La maquetación de una novela, es decir, darle al texto forma de libro, es un trabajo igualmente laborioso y lento. Hay un camino fácil y rápido, pero que solo trae ventajas en lo que a la reducción de costes se refiere. Pero eso no es muy profesional. De hecho, cualquiera puede maquetar su libro en algunas de las plataformas digitales que existen para ello en la red.

Una editorial, sin embargo, ha de elegir la fuente de letra que sea más acorde con el texto, una fuente y tamaño de letra que tenga en cuenta el tema, la extensión, si hay muchos diálogos o no, si son párrafos largos o un texto ágil fragmentado en frases cortas, etc. De esa misma forma, hay que hacer pruebas de márgenes, espaciados, capitulares y formas de presentar los capítulos. Es, en definitiva, un trabajo de diseño. Todo ello, sin duda, repercute en lo que llamamos una buena edición con una maquetación profesional.

Se han de evitar, por otro lado, las líneas sueltas de final de página que pertenecen al primer párrafo de la página siguiente (se le llama LÍNEA HUÉRFANA) o las líneas sueltas que quedan al principio de una página y que pertenecen al último párrafo de la página anterior (se le llama LÍNEA VIUDA). El corte de palabras ha de responder a las normas de la Real Academia de la Lengua, para que sean correctos. Algunas veces, con el afán de no gastar tiempo en hacer estas revisiones posteriores, se maqueta sin cortes de palabra. Hacer eso es muy poco o nada profesional. Tampoco ha de repetirse dos veces la misma palabra a final o principio de dos líneas seguidas, como tampoco han de partirse palabras en más de dos líneas contiguas. Así mismo, existen gran número de palabras que, aunque sea correcta su partición, hay que tener cierto cuidado estético, como por ejemplo la palabra cálculo, entre otras muchas.

En fin, incontables detalles que el maquetador y el editor han de revisar línea a línea y una vez se ha maquetado. Este trabajo lleva días, pero se hace del todo necesario en una buena y cuidada edición.

 

Este es un esquema pequeño acerca de estos dos momentos en el proceso de edición. En otra ocasión hablaremos de la «hechura de portada», la impresión, la divulgación, etc. Espero haber puesto un poco de luz en aquellos que me han pedido que les hablara sobre el proceso de edición en nuestra editorial.http://editalocontigo.es/wp-content/uploads/2016/08/DSCN3999.jpghttp://editalocontigo.es/wp-content/uploads/2016/08/imagen-1-sep-face.png