Para ser considerado un buen escritor necesitas tener un estilo que atrape al lector y desee seguir leyendo. Pero, además de estilo literario, para que el lector te respete y no menosprecie tu obra es imprescindible que esté correctamente escrita, sin errores.

Mientras un escritor está creando una obra no tiene tiempo ni capacidad para entretenerse en todos los detalles de la escritura, porque entonces perdería buena parte de su inspiración y capacidad creativa. Por esto, es necesario proceder a la corrección del texto una vez que esté concluido.

Por supuesto, la primera corrección antes de publicar un libro debe realizarla el propio autor, porque es quien conoce íntimamente su obra, lo que se quiere expresar y cómo expresarlo. Pero después es tremendamente importante, si de verdad confías en tu obra y crees que puede alcanzar el éxito, que un profesional de la lengua se encargue de la revisión ortográfica, gramatical y de estilo, porque si el libro llega a los lectores finales con errores el fracaso es casi seguro aunque sea una obra excelente.

Escribir sin ninguna falta es prácticamente imposible para la mayoría, porque las normas son tantas y tienen tantas excepciones que es difícil que no se escapen cosas. Por otra parte, hay determinados fallos que uno es incapaz de ver en sus propios textos, por más que los relea, y que solo se detectan cuando es otra persona quien los revisa, especialmente si es un profesional de la lengua.

Antes de publicar un libro, un corrector profesional se encargará de corregir automáticamente las faltas de ortografía, pero consultará con el escritor a la hora de llevar a cabo las correcciones gramaticales y de estilo ya que, aunque son necesarias, es importante hacerlas respetando la idiosincrasia de cada autor.

De la misma manera se debe proceder con la repetición excesiva de algunas palabras, su uso correcto según su definición y contexto, el empleo de sinónimos, etc.

Contar con un corrector profesional no solo mejora el acabado final de un libro, sino que hará que vayas evolucionando y mejorando como escritor, añadiendo calidad a tu propio estilo.

Mediante esta comunicación entre el corrector y el escritor se consigue el producto final deseado: un texto con el auténtico estilo literario del escritor y con una presentación impecable, combinación que es imprescindible para alcanzar el éxito al publicar un libro.