CARTA DE NUESTRO ESCRITOR

Queridos Nieves y Paco:

Aprovechando que llega la Navidad, y que se acaba el año, quería saludarlos (se me pegó el argentino). A pesar de haber tenido poco contacto este último tiempo, he seguido vuestro crecimiento. Siempre me alegra enterarme de una nueva publicación.

En septiembre visité Argentina y tuve la posibilidad de presentar Historias sobre una duda constante en Comodoro Rivadavia, la ciudad donde viven mis padres (en la Patagonia).

Fue un momento muy especial porque era la primera vez que mostraba mi trabajo literario al círculo de personas que me vio crecer (familia y amigos de la infancia). Fue como completar un ciclo, resultó una lectura muy bonita y cuidada.

Pero lo más maravilloso consistió en que mientras preparaba esa lectura, releía los cuentos y pensaba qué decir, descubrí el verdadero significado del libro. Ni siquiera cuando lo escribí, ni tampoco mientras lo editamos, lo supe.

El libro representa o describe la forma en que yo viví y asumí mi sexualidad. Desde el miedo inicial, las preguntas básicas, la lucha interna, aceptar lo que me estaba pasando, hasta asumirlo como una normalidad. Y si bien el libro no es autobiográfico, sólo las inquietudes que dispararon los relatos fueron personales, es una especie de álbum de vida. Una radiografía literaria de muchos años de miedo, inseguridad y felicidad. Me llevó un tiempo largo comprenderlo. Paco, es como me dijiste alguna vez: los libros tienen una vida independiente a la de sus autores.

Durante 2015 seguí escribiendo, tengo casi listo un nuevo libro de cuentos, con una temática completamente diferente al anterior. Pero lo hago sin apuro. También fui un poquito más lejos y filmé un cortometraje basado en uno de mis nuevos relatos. Yo lo llamo cuento audiovisual. Fue una experiencia muy interesante y enriquecedora. Estamos con los últimos detalles del montaje.

Os deseo una muy feliz navidad y un exitoso año 2016. ¡Que sigan cumpliendo sueños!

Un abrazo fuerte,

Rodrigo

 

RESPUESTA DEL EDITOR

Querido Rodrigo,

Te agradezco enormemente tus palabras, las que dices en tinta y las que dejas escritas en el afecto. Los sentimientos que nos bordean son mutuos.

He de confesarte algo, querido amigo, cuando leí tu carta noté que para mí también se cerraba un ciclo respecto a la publicación de tus relatos. De repente aparecieron, amalgamados, unos recuerdos clave donde enhebrar el sentido de todo lo compartido entre escritor y editorial.

Recordé la primera vez que ojeé tu manuscrito, el café que nos tomamos en tu visita a Madrid desde Frankfurt, las dudas que guardabas detrás de cada convicción y el proceso de edición tan lleno de momentos hermosos entre nosotros. Al fin llegó la publicación, las presentaciones y el largo etcétera que aguanta fuerte bajo nuestros pasos hasta hoy.

Ahora me hablas de la literatura más allá de ti y de ti más acá de la literatura, y me gusta oírte… y me enternece… y me hace sentir orgulloso… como si fueras algo mío, alguien que tiene que ver mucho conmigo.

Déjame que te admire, Rodrigo, sobre todo porque tienes la cualidad intelectual de “callar por los codos”, que es lo mismo a expresar mucho sin tener que decir apenas nada. Me alegro de tus descubrimientos, de tu asombro y de las consecuencias que todo ello tiene en nuestra madurez al lado de los libros.

De parte de Nieves y de mí mismo, te deseamos las mejores cosas para la mejor persona y aún mejor escritor. Mucho ánimo y mucho empeño para todos tus proyectos. No necesitamos hablar a diario para reconocernos en el reflejo brillante de una preciosa amistad.

Historias de una duda constante es un texto maravilloso, de principio a fin, que me consta ha tenido una exquisita aceptación entre unos lectores igualmente exquisitos.

Un abrazo grande, Rodrigo.

Paco Melero.