Buenos días, Paco.

Pues una vez más aquí estoy, quitándote tiempo; así que ante todo te pido disculpas.

Ayer, en la presentación de mi obra, ni te imaginas lo bien que salió todo. El día anterior intenté contactar con el Subdirector de la Mutua, don Octavio, para que aceptara mi invitación, y allí estaba el buen señor, con esa sabiduría que le caracteriza. Así que él presidió la mesa y junto con la Concejala de Bienestar Social y Calidad de Vida del Ayuntamiento de La Laguna, Flora Marrero, se hizo la presentación. Ambos tuvieron unas palabras superentrañables con respecto a mi obra y hacia mi persona.

También, como ese momento tan emotivo, fue el resto de momentos; igual o más emotivos. Estaban mis AMIGAS, las que han aguantado estos meses atrás mis cambios de humor, mi “aislamiento”, han compartido emociones, han vivido la ilusión conmigo, y un largo etcétera. Hubo cantidad de personas que fui contactando por RRSS y estaban muy interesadas en mi proyecto, así como el personal de la Mutua. Estuvo todo el mundo regalándome un momento espectacular.

Al final, en la firma de los ejemplares, muchas mujeres compartían conmigo sus opiniones sobre VIOLENCIA DE GÉNERO. También los hombres que asistieron, compañeros y demás, me dieron ese apoyo. Había un respeto total y absoluto con respecto a lo que representa el libro, pero además me hicieron ver que era necesario ese libro, esa lucha y esa reivindicación.

¿Te das cuenta, Paco?, ¡se van cumpliendo los objetivos y los sueños! Yo no quería escribir solo un libro, quería levantar interés, generar un “ALGO…”. Y está sucediendo. No sé de qué manera lo he hecho, pero ahí está, y también te digo que hubo personas, hombres, que se sintieron aludidos, así me lo hicieron saber, indicándome que mi libro no les representaba; aludidos porque han visto que sigo hablando sobre VG, sobre la violencia que se ejerce sobre las mujeres, y ellos consideran que eso es “encasillarse”, que el mundo de los escritores es “cerrado y pequeño”. Es decir, se genera cierta polémica y el machismo sale a la luz. Es lo que tiene ir en contra de lo establecido.

He notado el efecto de los nervios y la tensión sobre mi cuerpo, pero lo doy por bien empleado a tenor del resultado.

Paco, en serio, de verdad que tenías que haber escuchado la presentación que me hicieron don Octavio y Flora. Fue increíble cómo le dieron forma a unas palabras que yo escribí, y cómo reflejaron el mensaje. Don Octavio es súper fan de Julia Jiménez, es sin duda un hombre increíble donde los haya. Además de verdad trasmite mucha calma y unos valores tan humanos ya casi en auge de extinción. Y Flora… se me rayaron los ojos cuando nombró la frase de: Cada espada escoge a su guerrero… la proyección que le dio era la misma a lo que yo quería trasmitir

Cuando uno escribe desde la locura de saber que no tiene nada que perder, el resultado es un mensaje claro. Y yo tuve un poco de miedo al escribir desde esa locura, pero vale la pena; bien lo merece y bien que está llegando el filo de la espada.

Supongo que en la cadena de mujeres que ha habido en muchas familias, siempre tuvo que haber alguien que rompiera con todos los estereotipos patriarcales. Por desgracia, en muchas familias también educaron a las mujeres para ser esclava de los hombres, sin protestar, porque así se salía adelante en determinados tiempos. Pero también he de suponer que hubo niñas quienes mucho antes de tener consciencia y conciencia alguna, supieron que aquello no era vida, no era lo correcto. Por ello tuvieron que crecer desconfiando siempre de su entorno, creando muros y más muros ante la desaprobación de esa cadena de mujeres.

Y así, a día de hoy, están esas mujeres “aplaudiendo” mi lucha. Un aplauso que yo no entiendo ni tampoco quiero. Yo sólo quiero que TODAS LAS MUJERES rompan cualquier estereotipo, empezando por ellas mismas. Nunca es tarde para desordenar la sociedad.

Sé que son opiniones muy personales estas que te cuento… Pero, Paco, tú te has ganado mi confianza. Y creo que en más de una ocasión te he dicho que para mí no se trata de escribir un libro, no; para mí supone en primer lugar un enfrentamiento conmigo misma. Supone atravesar generaciones y generaciones, arrancar raíces, analizar el mundo desde un ángulo en el que nadie te vea. Este libro es la forma material de salir a ese mundo.

Cada espada escoge a su guerrero… pues sí, y me escogió a mí. Pero porque fui yo quien creo mi propia espada, la creé para que me odiara y también me amara; para derribar esos muros y cadenas; para empezar a crear un hilo de libertad.

Si cuando era pequeña no acepté atravesar tormentas ajenas, ahora será bastante difícil que alguien intente hacerlo. No obstante, también te puedo asegurar que sé atravesar tormentas. Estoy segura de que captas la metáfora.

Ya queda muy poco para la presentación en Madrid, y ten por seguro que me sentiré muy muy, muy orgullosa de presentar mi libro junto al mejor editor, gran amigo y entrañable persona… que lo eres tú.

En la lucha feminista, los hombres tienen que estar atrás, en silencio, cediendo su espacio. Hay quien toma la frase al pie de la letra. Estoy convencida y segura de que tú entenderás la frase, ya que la forma más correcta, sensata y verídica de entender lo que se escribe no es leer sino sentir. Tómese como ejemplo el lugar en el que se encontraba ayer don Octavio en la presentación, estaba a mi lado… pero estaba atrás, en silencio y cediendo su espacio.

“Alguien” escribió aquello de: El mundo acaba de empezar… lo tiene que haber escrito una mujer tan extraña y anónima como yo.

Un fuerte abrazo, estimado Paco. Y lo dicho, ¡hasta muy prontito en Madrid!

Laura Díaz. Santa Cruz de Tenerife, 26 de mayo de 2016