Por PALOMA ALONSO. Escritora.

 

Tengo sueño, me decías / y no te puedo escribir. / Yo, sin embargo escribía / soñando que te quería / y sin poderme dormir…

                                                                                             Eduardo Alonso

 

 

Esa poesía me parece lo más; la sangre de ese poeta la llevo en las venas.

Esa poesía me inspiró para escribir mi novela ¡Ni lo sueñes!, teniendo en cuenta que en ella se habla del verbo «soñar» y su significado; lo que realmente coincide con el relato femenino y andaluz de esta novela que aquí presentamos.

Que después Zenet, ese pedazo de cantante andaluz, sacara un CD con una canción que se llama Soñar contigo, hizo que los astros de mi universo se plantaran ante mi ordenador para ordenar una historia que tenía en la cabeza desde hacía una docena de años, cuando viví en Andalucía, donde, tras un ameno aperitivo compartido con unas mujeres increíbles, guardaba con primor, un papelito con la frase escrita… «¡Y eso de morirse con eso vivío! ».

Sabemos que amar es idealizar. Ni tú tienes la sonrisa más atractiva del planeta ni yo soy el ser más interesante que conoces. Ni tu mirada es como para desmayarse ni mi sonrisa es única… Nos vemos, nos gustamos, nos ponemos en marcha las neuronas del amor, nos inventamos que se llaman neuronas, y nacen, con efecto inmediato, las ganas de seducir. Y seducimos. Y aparece el actor que todos llevamos dentro. Te envuelvo. Me siento arropado/a por tu mirada, por tus manos, por tus brazos. Me miras, te sientes atraído/a por mis ojos, mi voz… ¡Y empezamos a idealizar!

Añadimos, poco a poco, los ingredientes necesarios para que crezca esa chispa y nos achispemos del todo. Me pongo guapo/a, te afeitas/maquillas bien, me perfumo, te peinas con cuidado, recupero esos vaqueros que me hacen un cuerpo que no tengo; te gusta mirarme, exagero mis gestos sexys, me metes mano… Incorporamos de inmediato el sexo a ese estado mágico. Top Ten. Funciona, Crece. Engancha.

Se crea dependencia. Peligro. Comienza un nuevo juego. A veces letal, a veces sencillo. La seducción, escondida en el fondo de nuestro corazoncito, sale de su escondite y cobra vida.

Nuestra fantasía infantil vuelve a nacer en el ser adulto porque, con esa misma fantasía, creamos un personaje que envuelve de todo lo hermoso al ser que tenemos delante. Y queremos que permanezca. A nuestro lado. Para siempre. Enamorado y enamorándonos.

Y se nos antoja irresistible; imprescindible.

Entonces empezamos a caminar juntos. De la mano.

Nos apetecemos. El camino es llano, abonable; nuestro amor florece.

Nos emocionamos. Nos necesitamos. Nos queremos. Nos amamos. Nos idealizamos. Nos miramos. Nos apoyamos. Nos escuchamos. Nos abrazamos. Nos divertimos. Nos acompañamos. Nos dormimos. Soñamos. Nos despertamos…

Se sentirá uno feliz tantas veces como desgraciado. Reirá tantas veces como llorará. Fracasará y triunfará con las mismas posibilidades. Patinará, flotará; se dará contra el hielo, contra una pared. Amará.

Todo eso le ocurre a nuestra protagonista. Quizás no es algo original. Nos ocurre a todos. Antes o después. En unas circunstancias o en otras ¡Ni lo sueñes que será fácil!

 

Paloma Alonso es la autora de la novela publicada, ¡Ni lo sueñes! En la actualidad se está editando una segunda novela, ¡Aplauso!

Ambas publicadas en la Editorial EdítaloContigo.

En Mallorca, Julio 2.016